Se trata de subrayar el valor de lo singular y lo plural. ¿Qué quiere decir esto? Que no hay «la» o «una» infancia sino que cada infancia dependerá de las marcas que se inscriban en cada bebé y/ o niñ@. Es decir, no es generalizable, no se puede universalizar. No son tod@s los bebés y/o niñ@s iguales. Por eso se hace necesario el reconocimiento de cada singularidad y, espacios y tiempos propicios para su despliegue.

